Circuitos Cortos y Solidarios de Comercialización

Tomada por Laura
Tomada por Laura

Circuitos Cortos y Solidarios de Comercialización: Fuentes de Buena Vida

Por Ana Cecilia Galvis Martínez

Muchos ciudadanos alrededor del mundo tenemos pocas opciones a la hora de adquirir nuestros alimentos. Estas generalmente se restringen a las plazas de mercado regionales y a los supermercados, que en su mayoría, están repletos de alimentos procesados industrialmente que son producidos de manera convencional, es decir usando fertilizantes de síntesis química y agrotóxicos, y que con su compra se enriquece a un puñado de corporaciones  que  controlan  la  producción,  el procesamiento, la  distribución y el consumo de los alimentos. El estudioso del campo, Jan Douwe Van der Ploeg  los llama Imperios alimentarios. Algunos de estos son distribuidoras como Wal-Mart  y Ahold, procesadoras como Nestlé, Unilever, Parmalat y Vion y fábricas de insumos agropecuarios como Monsanto, Syngenta y DuPont.

Este sistema industrial alimentario no busca como objetivo principal el bienestar de sus consumidores, sino la maximización de sus ganancias. Es por ello que hacen suyo el discurso de Organismos como la FAO  sobre conceptos como la seguridad alimentaria prometiendo brindarla. Sin embargo, la seguridad alimentaria basada en imperios genera relaciones asimétricas de poder en las que, quienes manejan los grandes capitales, pueden controlar la disponibilidad, los  precios de los alimentos, y en última instancia el destino del pueblo en el que hacen sus negocios.

Como respuesta a este panorama, pueblos y organizaciones sociales alrededor del mundo se han levantado para proponer otros modelos de sistemas alimentarios, entre esos el de Soberanía alimentaria cuyos  pilares  son: El  reconocimiento  y fortalecimiento  del  derecho  al  alimento  y  a  la  tierra,  el  derecho  de  cada  nación o persona para definir su propia política agraria y de alimento, el respeto a los derechos de  los  pueblos,  la derogación  de  políticas  de  libre  comercio, el derecho a la pesca tradicional,  el  fin  del  dumping,  una  reforma  agraria genuina,  y  la implementación de prácticas  agrícolas  sostenibles.

Unos de los canales de comercialización coherentes con esta propuesta son los Circuitos Cortos y Solidarios de Comercialización (CCSC), y ya hay múltiples experiencias de estos en el país, surge entonces el interrogante  ¿Cuál es la contribución de estos espacios al Buen Vivir de quienes venden allí? En el marco del proyecto de investigación Circuitos Cortos de Comercialización: Fuentes de Buena Vida, hecho por Galvis et al., 2012, se buscó hacer un estudio de caso en el Tianguis Comida Sana y Cercana RCSYC, para dar respuesta a esta pregunta.

Los hallazgos mostraron que el CCSC, por sus características, permite a los tianguistas compartir más tiempo con sus hijos y tener colaboración y apoyo de ellos en la actividad productiva. También, muchos sienten que su trabajo en el tianguis les permite ejercer la autonomía ya que, por el modelo de producción agroecológica, son menos dependientes de insumos externos. Allí también dan y reciben afecto de sus consumidores al proveerles alimentos sanos y frescos que cuidan su salud y al recibir de ellos valoración y buen trato;  aprenden sobre técnicas de producción en los talleres y capacitaciones impartidos en el tianguis; usan la creatividad para adaptar las técnicas de producción a su propio contexto; y pueden adquirir alimentos frescos y sanos a través de la compra o trueque. Además les ayuda a cuidar y disfrutar de la Madre Tierra pues que los productos que allí vende son producidos y manufacturados de manera más limpia y, gracias a actividades promovidas por el CCSC, los tianguistas visitan predios rurales donde disfrutan de bellos paisajes y aire limpio. Además gran parte de los tianguistas conciben el CCSC como una organización social en la cual pueden luchar en “equipo” para promover un sistema alimentario sano, local y más justo,  y es un espacio respetuoso donde pueden mostrar libremente sus ideologías y creencias.

Estos hallazgos confirman que, contrario a los imperios cuyo fin último es generar ganancias económicas para los dueños del capital, la RCSYC aporta integralmente al Buen Vivir de los tianguistas. Sin embargo, hay retos por superar, por ejemplo, el poco aporte económico que proporciona lo que podría poner en riesgo la continuidad de la experiencia. Responder a este y otros retos será clave para consolidar el CCSC y demostrar así que por más presiones “imperiales” que haya, o quizá como respuesta a estas, los consumidores, productores y la comunidad en general se organizan para tener el poder de elegir cómo, dónde, cuándo y con quién obtener sus alimentos.

Bibliografía

Galvis, A., Morales, H., Saldívar, A., Rosset, P., Santana, M., (2012). “Circuitos Cortos de Comercialización: Fuentes de Buena Vida”. Tesis de Maestría. ECOSUR, San Cristóbal de las Casas. Pp. 240.  En: http://bibliotecasibe.ecosur.mx/sibe/#register:000052293:::952277. Revisado enero 2013.

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