Deja de llorar

Playa Bucerias

Deja de llorar

Deja de llorar te digo, te juro no me estoy vengando de aquel día en que me sacaste el corazón y te lo comiste mientras me decías que la querías a ella, no. Tampoco de la puñalada que cruzo mis entrañas cuando visité la casa que habíamos soñado juntos y la encontré minada de su olor, de su ropa…su presencia. No me estoy vengando del dolor que enveneno mi sangre al verla en la foto de la fiesta, sonriente creyendo ser amada, te juro que no. No es venganza.

Tu sabes que por mucho tiempo esperé la mínima señal de valentía que me mostrara que sentías que valía la pena luchar por lo nuestro, yo lo hubiera perdonado todo; que mezclaras tu olor sagrado, que pusieras tu mirada nostálgica en otro paisaje, que soñaras sueños insoñables en otros brazos, todo; si tan solo me hubieras dado una muestra, una carta inesperada en un idioma cifrado que tuviera un mensaje subversivo e incitante, una visita no planeada que hiciera temblar mi cuerpo, un susurro suave que convocara nuestro sacro conjuro en un te amo; pero no llego. Para de llorar por favor, bien sabes que te amé con un amor transparente, atrevido, valiente. Tu sabes que lo aposté todo por ti, se que lo sabes porque tus ojos me lo decían. ¿Recuerdas porque me enamoré de ti?, ¿lo recuerdas?, ¿recuerdas que en medio de la tormenta la única voz de aliento que tímida se levanto fue la nuestra?, ¿lo recuerdas?, ¿recuerdas que todo el calor de mi cuerpo y de mi alma fueron tuyos?, ¿recuerdas con cuanto amor y paciencia curé tus heridas, peiné tu cabello, vendé tus alas? Tú fuiste la razón de mi vida. Ya no llores por favor, no es venganza, te lo juro. Él llegó a mi playa tan suave e inesperado como la aurora, su brillo despuntó bondadoso en medio de las olas borrascosas del mar, justo cuando perdí la esperanza de hacerte entrar en razón, su brillo iluminó mi sendero. Él me regaló sonrisas por docenas, cuando solo lágrimas tenía mi corazón, sus caricias le dieron sosiego a un cuerpo golpeado por el abandono, sus besos reconfortaron las cicatrices del pasado. Él, al igual que tú en su tiempo, me dio la mano cuando más lo necesitaba, la vida me tenía de rodillas y había perdido la esperanza en el amor, ¿entiendes?, ves que no hay ninguna mala intención en esto, hubiera podido esperarte media vida si a viva voz me lo hubieras pedido, pero no lo hiciste. Para de llorar mi cielo, otras golondrinas trinan en tu puerta, otras olas revientan en mi mar. Para de llorar te ruego, es que el mal del recuerdo me es próximo y si no paras ahora también yo voy a llorar. Deja de llorar mi vida, que el olvido como a mí, también te llegara a ayudar.

Octubre 4 de 2011

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